Dominic Thiem gana a Rafael Nadal en Australian Open 2020


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Dominic Thiem gana a Rafael Nadal en Open de Australia 2020

Hay partidos que merecen ser recordados, no solo por el espectáculo deportivo que ofrecen, sino por la influencia que pueden tener en todos los que lo ven y el punto de inflexión que pueden marcar en el tenis. El duelo entre Rafael Nadal y Dominic Thiem en los cuartos de final del Australian Open 2020 es uno de ellos y ya antes de que arrancara vaticinaba emociones fuertes. Español y austriaco mantienen una rivalidad íntima desarrollado, en su mayoría, sobre tierra batida, pero ambos demostraron que pueden elevar a un estatus superior la épica también en dura. Después del encuentro en el US Open 2018 que hizo vibrar a medio mundo, el plantea volvió a respirar tenis con un apasionante partido que se decantó del lado de Dominic Thiem por 7-6 (3) 7-6 (4) 4-6 7-6 (6) y se mete a semifinales del torneo donde jugará con Alexander Zverev.

El encuentro fue una oda al tenis desde el primer punto. Hubo una lucha intrínseca por adquirir la iniciativa y mover al rival, pero las defensas eran tan efectivas como las acometidas de uno y otro. La pelota estaba viva y ambos lo aprovecharon en la primera manga para ser muy agresivos. La igualdad era absoluta, pero Rafa fue quien golpeó primero, con una rotura de saque en el octavo juego. Sin embargo, no iba a ser tan fácil resolver un parcial tan intenso e igualado, y Thiem demostró ostentar esos intangibles de los grandes campeones, emergiendo cual ave fénix. Salvó una pelota de set en contra e hizo el contrabreak. Eso provocó un influjo moral enorme que le llevó en volandas en los siguientes juegos, hasta llegar al tiebreak. Allí, pequeños detalles decantaron la balanza del lado del austriaco, imperial en los momentos cumbre mientras que Nadal se quedaba algo corto en sus tiros con el drive.

Fue un golpe duro para el balear, pero siguió jugando con la misma intensidad. El partido se enfangó un poco, ambos buscaron cambios de ritmo con mayor frecuencia y el duelo entró en un nuevo escenario igualmente vibrante e igualado. De nuevo fue Nadal quien cogió ventaja en el segundo parcial, llegando a posicionarse 4-2. Su posición retrasada al resto no era tan efectiva como habitualmente, pero sí conseguía inquietar a un Thiem que seguía tremendamente inspirado. El austriaco se metía en pista en cuanto podía, subía a la red con eficacia y no tenía agujeros en su juego, con una agresividad en su revés difícilmente equiparable a la de otro jugador. Rafa tuvo alguna opción para ampliar su ventaja en el séptimo juego, pero no pudo generarse bola de rotura.

Thiem salió reforzado e hizo milagros en un octavo juego en el igualó el marcador de nuevo. Duelo a tumba abierta hasta llegar a un tiebreak donde Rafa cometió un error infantil con una volea de revés en el segundo punto. Fue un lastre demasiado grande ir 0-4 abajo, y aunque llegó a equilibrarlo, Dominic voló en los puntos clave y se situó en una situación idónea para el triunfo final. Las alarmas en el box de Rafa estaban al rojo vivo y la reacción esperada fue progresiva merced al buen hacer de Thiem. Continuó la igualdad en el tercer set y no fue hasta el décimo juego del mismo cuando se produjo la ruptura esperada por todos del número 1 del mundo, que gritó al cielo de Melbourne dejando claro que vendería muy cara su piel. Hizo en este tramo de partido un cambio táctico interesante el balear, metiéndose más dentro de pista para restar, y fue alternando su posición durante los juegos sucesivos.

En la cuarta manga se produjo otro de esos momentos que pueden determinar el devenir de un partido. Nadal estaba crecido y dispuso de tres bolas de rotura en el segundo juego. Hizo un auténtico ejercicio de escapismo el austriaco, que salió tremendamente reforzado a nivel moral y abrió brecha en el marcador en el siguiente juego. Emergió con su mejor tenis y Rafa se vio sin respuestas, tirando de orgullo para mantenerse a rebufo. Sin embargo, una mínima desventaja ante un Dominic imperial parecía probable que fuera fatal e irresoluble. Hasta que llegó el décimo juego, ése en el que el sistema nervioso se puede descontrolar al ver que se está sacando para ganar a uno de los mejores de la historia. Una doble falta y tres errores de derecha fruto de la desesperación por quitarse de encima la presión, sazonaron el break a favor del español que equilibraba a cinco el marcador.

Tercer tiebreak del partido y nervios a flor de piel en ambos jugadores. Meter una bola dentro era un problema generado al contrario y se sucedieron los regalos de uno y otro lado hasta que Thiem fue capaz de abrir una brecha y ponerse 5-2, llegando a recuperar una bola después de caerse al suelo en mitad del punto. Rafael Nadal se aferró a las últimas esperanzas ganando sus dos servicios y metiendo presión nuevamente a su contrincante. Thiem volvió a ser presa de los nervios fallando una derecha clara con su primera bola de partido, mientras que en la segunda se escabullía gracias al ojo de halcón. Pero no iba a más. Dominic Thiem conseguía lo que parecía imposible y cosechaba el pase a semifinales del Australian Open 2020 en un partido memorable.


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