La historia de Victoria Jiménez, andorrana de 14 años

Cada Grand Slam forja sus propias historias de las que se pueden sacar relatos más que interesantes como el de una joven andorrana de 14 años que está en semifinales de la prueba júnior. Atiende al nombre de Victoria Jiménez Kasintseva y es la de menor de todo el cuadro. Hija de un ex jugador profesional, su amor por el tenis y por crecer como tenista la han llevado a luchar y e ir superando las enormes adversidades que hay para la práctica del deporte de la raqueta en un país como Andorra volcado casi por completo en la montaña y los deportes de invierno. La web del Australian Open ofrece interesantes declaraciones de ella y su padre que ponen en el candelero a una chica de la que parece que oiremos hablar bastante en el futuro.

Avanzando, avanzando y avanzando, Victoria Jiménez se ha colado en las semifinales del cuadro femenino júnior del Australian Open tras vencer a la segunda cabeza de serie, la estadounidense Robin Montgomery, por 1-6, 7-5 y 6-2. Montgomery era ni más ni menos la vigente campeona de la prestigiosa Orange Bowl. La andorrana ya había salvado previamente tres bolas partidos en otro duelo, por lo que su viaje hasta la penúltima ronda ha estado jalonado por numerosos escollos. Un camino que en cierta manera es fiel reflejo de las dificultades con las que se ha visto para asomar la cabeza en el tenis de más alto nivel. Fiel reflejo también de su carácter aguerrido y de lo difícil que es batirla.

“Realmente no sé como me las apaño a veces”, admite Victoria a la web del torneo. “He jugado muchos partidos en los que iba por detrás en el marcador y he acabado ganando. Simplemente lo intento y lo sigo intentando. Me da mucha seguridad esto ya que sé que aunque vaya por detrás no significa que vaya a perder. El único momento en el que pierdes es cuando pierdes el último punto del partido. Se trata de intentarlo y de ser positiva”, comenta Victoria, haciendo gala de una mentalidad realmente interesante y que es toda una garantía de éxito en un mundo como el del tenis.

Una capacidad de lucha encomiable y un amor por el tenis que le ha permitido superar muchas barreras, la principal, Andorra, un país donde jugar al tenis no es lo más adecuado. “Venimos de un pequeño país, con muchas dificultades para jugar al tenis ya que es un país volcado en el esquí. Apenas tenemos una sola pista cubierta en todo el país”, apunta Joan Jiménez, padre de Victoria, y que fue antiguo tenista profesional aunque no llegó a las más altas cotas y se quedó como pico en la posición 505 allá por 1999. Ahora quiere que su hija brille donde él no pudo. La joven de 14 años cuenta: “Mi padre me ha relatado historias de cuando él jugaba, era un poco locura lo suyo. No había nadie que viajara con él, y él tampoco se tomaba lo suficientemente en serio su tenis y esto por lo que está ahí conmigo todos los días. Intenta que yo no acabe cometiendo los mismos errores que él”.

No parece que eso vaya a sucederle a una joven perla que habla cinco idiomas (español, catalán, francés, inglés y ruso), con un carácter como hemos relatado muy peleón y aguerrido y que ama el tenis por encima de todas las cosas, en ningún caso imposición de su familia. “Yo elegí jugar al tenis, yo lo elegí”, admite la zurda andorrana que tiene claros sus referentes en el tenis. “Rafa Nadal es el que me inspira claramente, también Petra Kvitova me gusta mucho cómo juega, me fijo mucho en los zurdos”, se sincera Victoria, que quiere con sus resultados incentivar el tenis en su país, enrocado entre dos enormes potencias como son España y Francia. “Me gustaría poder animar a la gente en Andorra a que peleen por sus sueños. Sé que hay gente que puede conseguir lo que yo incluso mejores cosas”, cuenta.

Tan solo un año menor que Coco Gauff, Victoria Jiménez no quiere ni por asomo compararse con el fenómeno americano que está rompiendo moldes de una manera escandalosa. “Coco Gauff solo hay una. Es una jugadora increíble, tiene un juego alucinante y una mentalidad alucinante también”, comenta. “Tiene mucha presión con la que lidiar y es capaz de soportarla. Es única. No quiero ponerme más presión, yo estoy en mi nivel y no creo que sea capaz de conseguir algo como ella. Quiero ir paso a paso”, cierra la andorrana, toda una pionera en el pequeño país de los Pirineos que sigue soñando en Melbourne.

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