Nicolás Kicker ve la luz al final del túnel

Nicolás Kicker está a punto de embarcarse en un nuevo viaje. Un camino muy probablemente de redención: que ya conoce, pero que se dará bajo circunstancias muy diferentes. El tenis se encuentra en un estado de cuarentena, pero no es nada que él no conozca: ya se acostumbró a entrenar sin poder competir. Pagando aún lo que él califica como “un error muy grave”, el 2021 será el año de vuelta de un tenista renovado.

“Veo la luz al final del túnel”. Nunca una frase pudo definir mejor la situación de alguien. Kicker habló vía radiofónica con el Podcast de Tenis 3iguales, la primera vez que sale el aire tras la suspensión. En un extenso programa, el tenista nacido en Merlo desveló muchos aspectos tras aquella fatídica noche en la que amañó su partido ante Lapentti.

“Obviamente que lo peor ya lo pasé y ya lo viví, que fue toda la exposición mediática que tuve antes de jugar Roland Garros. Yo había tenido un proceso antes de que me suspendieran, como es evidente, ya me venían investigando. Lo veía venir pero no pensé que fuese a tener tanta repercusión. Desde el día uno en que me suspendieron siempre supe que tenía que volver al circuito y que seguir compitiendo y entrenando. Durante todo este tiempo tuve muchas cosas que hacer, incluso corrí hasta cuatro maratones. En el club de mi familia hicimos una cancha de fútbol, una cancha de pista rápida para entrenar, estudié inglés. Además, yo soy papá y cuando eres jugador viajas 27 semanas al año, así que ahora me volqué en eso, eso fue muy importante para mí“.

Pasar tiempo de calidad con su hijo fue una de las formas de evasión para Kicker, aunque también una auténtica bendición: vivir de primera mano cómo tu hijo empieza a crecer. Y es que el argentino fue padre a los 21 años, algo inusual en la sociedad actual. “La noticia de que iba a tener un hijo fue un baldazo de agua fría (risas). En aquel momento tenía mil dudas, pero opté por tenerlo y fue lo mejor que me pasó en la vida”. Sin embargo, el peor momento posible es el de revelar la verdad a tu descendiente. “Contárselo a mi hijo fue el momento que me llegó de verdad, es diferente a hacerlo con un amigo. Le tenía que decir la verdad. Se lo conté con ciertas palabras para que lo entendiese y lo entendió. Me dijo: “bueno, ahora vas a poder estar más tiempo conmigo”. Desde luego que le vio el lado positivo (risas)”.

Es importante hacer una distinción en el por qué Kicker fue protagonista de un amaño: ofrece contexto, no justificaciones. El argentino explicó qué motivos le llevaron a tomar esa decisión: “Me acuerdo que en ese momento estaba ascendiendo en el ranking, había hecho dos finales de Challenger pero me quedaba muy poco dinero. Ahí aún seguía pidiéndoles dinero a mis padres y no podía viajar con entrenador a los torneos, no podía hacer las cosas medianamente bien y más teniendo un hijo. Por eso cometí ese error. En aquel torneo estaba solo, fue un impulso que quizás acompañado por alguien no se me hubiese pasado por la cabeza. Hasta el día de hoy a mis padres les costó mucho entenderlo, ellos me bancaban a fondo pero yo no quería seguir dependiendo de ellos. En aquel momento tenía 21 años, un niño de 1 año y meses, me estaba separando… pero no son justificativos para limpiarme“.

Previo a la sanción, el tenista explicó de qué forma contactaron los apostadores con él: “Los arregladores ya me habían contactado antes. En el primer acercamiento me dijeron que eran sponsors, que querían patrocinarme, incluso que me daban un coche. Te van llevando por ese camino. Esto fue hace seis años, cuando jugaba una gira por Europa es cuando me revelan que son apostadores y en Barranquilla, jugando el Challenger, fue cuando me ofrecieron la suma de dinero y decidí aceptar. Te contactan por Facebook, pero ya está, es algo que se acabó. Prefiero no recordarlo”.

Tras ser sancionado, Kicker se ha convertido en una persona con mucho conocimiento sobre cómo operan las mafias desde dentro y sobre qué sacar en claro de una experiencia así: “El TIU está para protegernos a nosotros. Si viene un grupo de apostadores, se te acercan o te amenazan, tienes que ir y reportarlo a ellos. También hay un área educativa, te dan charlas acerca de cómo manejarte en ciertas situaciones. El jugador de tenis está en el punto más vulnerable cuando juega Futures, Challengers y es joven. Es ahí a donde este grupo de apostadores apunta, cuando eres vulnerable y te prometen cosas que luego son mentiras. Todos cometemos errores, algunos más graves, otros menos graves. A mí me tocó eso y fue un error que estoy pagando muy caro. Lo acepto, me hago cargo y sigo para delante. En aquel momento estaba 70 del mundo, jugaba Copa Davis con Argentina y fue un golpe duro en mi carrera y en mi vida. Lo que yo cometí es un delito muy grave en el mundo del tenis. En su momento no medí consecuencias, no sabía lo que estaba haciendo”.

Por último, Nicolás habló sobre sus objetivos en su próxima vuelta al circuito: “Me gustaría jugar hasta los 35 o los 36 años y poder cumplir mis metas, que son principalmente estar entre los 30 mejores del mundo. Antes de que me suspendiesen tenía pensado jugar hasta los 31, pero ahora creo que jugaré un rato más (risas)”.

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