Cori Gauff: “No me gusta que me comparen con Venus o Serena”


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Cori Gauff: “No me gusta que me comparen con Venus o Serena”

El confinamiento del circuito profesional no solo ha congelado a los jugadores, también sus récords. Nunca sabremos de lo que hubiera sido capaz Cori Gauff a sus 16 años en una temporada donde todo el mundo esperaba su confirmación definitiva y, como no podemos ir hacia delante en el tiempo, hoy nos daremos el lujo de volver al pasado. ¿Cómo fue el camino de la estadounidense hasta llegar al top50 mundial? Ella misma lo cuenta en el blog Behind the racquet, donde sacude todos los miedos y preocupaciones que le han acompañado en ese tiempo.

Una de las realidades que más le costó entender a Gauff fue la de ser diferente a los demás, aunque fuera una manera positiva de marcar la diferencia. “Siempre me he preguntado cuánto mejor o peor sería mi vida sin el tenis. Con todo lo que este deporte me ha dado, no puedo imaginar que mi vida fuera mejor sin él. A veces me he encontrado muy ocupada comparándome con los demás, la mayoría de mis amigos llevan una vida normal cursando secundaria, sentí que parecían muy felices siendo ‘normales’, incluso llegué a querer eso durante un tiempo, hasta que comprendí que ninguno eran tan feliz como mostraba sus redes sociales. Me llevó cerca de un año superar esa idea”, recuerda la oriunda de Delray Beach.

“Mis padres hicieron un gran trabajo tratando de que hicieras cosas ‘normales’ durante mi infancia. Me sigue gustando bailar, ir a ver a mis amigos o pasar tiempo en casa con ellos. Ahora creo que este estilo de vida que llevo es perfecto para mí, pero no es para todos”, continúa Coco sobre su adaptación a la vida adulta. “Viajar nunca es fácil, tengo dos hermanos menores y todos estamos muy unidos, pero me duele cada vez que los dejo atrás. Extraño mucho el cumpleaños de uno de ellos porque siempre coincide con Roland Garros. Al mismo tiempo, soy muy afortunada de tenerlos, no son nada celosos porque yo reciba más atención, entienden perfectamente lo que hago”.

Fue el precio a pagar por ser mejor que los demás, aunque a una edad que nadie esperaba. “A lo largo de mi vida, siempre fui la más joven en hacer ciertas cosas, lo cual a veces se trató con mucha exageración. Sentía una especie de presión para hacer todo por la vía rápida. Una vez superado eso fue cuando comencé a obtener los resultados que quería, me refiero a justo antes de Wimbledon 2018, cuando estaba luchando por saber si era esto lo que realmente quería. Los resultados siempre estuvieron ahí, ese no fue el problema, pero descubrí que no disfrutaba haciendo lo que más amaba. Me di cuenta que debía comenzar a jugar para mí y no para otras personas”, reflexiona sobre su experiencia.

“Durante un año estuve realmente deprimida, fue la temporada más dura de mi carrera. Cuando estás con esa mentalidad oscura, nunca miras el lado positivo de las cosas, lo cual hace todo mucho más difícil. Sabía que quería jugar al tenis, pero no sabía cómo quería hacerlo. Tan lejos llegó aquel pensamiento que incluso me planteé parar durante un año completo para concentrarme en mi vida. Obviamente, no hacerlo fue la decisión correcta, pero estuve cerca de no tomar esa dirección. Estaba perdida, confundida y pensando demasiado en lo que otros hacían. Me tomó muchos momentos de estar sentada, reflexionando, llorando, pero salí más fuerte que nunca de aquello. Y lo más importante, conociéndome mejor que antes”, valora a sus 16 años de edad.

A partir de aquel momento, Gauff descubrió quién era, lo cual le trajo paz en su día a día. “Todos me preguntan cómo me mantengo tranquila en la cancha y creo que es porque, después de mucho tiempo, al fin acepté quien soy. Ahora, cuando estoy en la cancha, estoy realmente agradecida por estar ahí fuera. He visto cómo otras chicas más jóvenes se me acercan diciéndome que han cogido por primera vez una raqueta gracias a mí. Me sorprende, ya que así fue como me metí yo en el deporte. Una de las cosas más importante en este deporte es romper barreras pero, al mismo tiempo, tampoco me gusta que me comparen con Venus o Serena. Lo primero porque todavía no estoy a su nivel y, segundo, porque tampoco es justo para ellas ser comparadas con alguien que acaba de llegar. Todavía las veo como mis ídolos, así que no deberíamos estar en el mismo grupo, aunque deseo llegar hasta donde han llegado ellas. Son las dos mujeres que marcan mi camino, pero nunca podré ser ellas, sin ellas jamás habría pensado en practicar este deporte por el poco volumen de afroamericanos que tenía el tour”, sentencia con la madurez impropia de una chica de su edad.

Tal ha sido el alcance de Gauff en la temporada 2019 que ni ella misma se acaba de ver como una referente. Aunque lo sea. “Me estoy acostumbrando a que la gente me vea como un modelo a seguir. Agrega un poco de presión el saber que la gente está mirando cada movimiento que hago, pero ahora es más fácil porque solo soy yo misma, no hago un papel con el que la gente esté de acuerdo. No siento que tenga que reaccionar un interruptor o algo parecido. Al principio pensé que tenía que ser perfecta, algo que superé buscando en lo más profundo de mi alma. Desde entonces, me divierto mucho más entrenando y jugando partidos. En 2018 llegué a despertarme y no querer jugar, pero me di cuenta rápidamente y supe frenar aquella tendencia. Tengo un buen círculo de amigos y familiares que siempre mantuve limitado, soy muy cuidadosa con las personas que tengo cerca de mí, las que me ayudaron en los momentos más complicados. Incluso con ellas me llevó un tiempo para expresar mis verdaderas emociones pero, una vez aprendí a hacerlo, todo fue más fácil”, concluye.


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