HomeFútbolAgropecuario, el equipo "sojero" que se creó por un sueño personal

Agropecuario, el equipo "sojero" que se creó por un sueño personal

Es uno de los equipos de Argentina que tiene el nombre más llamativo. De camisetas verdes y rojas, Agropecuario es uno de los 37 equipos de la Primera Nacional y, esta vez, en la Copa Argentina tiene uno de los partidos más importantes de su historia: frente a Racing. Más allá de jugar con un equipo grande, el encuentro representa, además, el sueño de Bernardo Grobocopatel. El ideólogo, fundador y presidente, del sojero. Fanático de la “Academia” levantó un club en medio de Carlos Casares que se rodeó de mitos por su origen y que frente al club de Avellaneda cumplirá su sueño. 

El apellido impacta. Bernardo es el primo de Gustavo Grobocopatel, el famoso “Rey de la soja”, pero que nunca se metió en el club. La iniciativa fue solo de Bernardo que tiene una fuerte conexión con la institución. “La verdad que le digan sojero no me gusta mucho. Preferiría casarense o triguero que es lo que más tiene que ver conmigo”, dijo Bernardo a Diario Popular cerca del 2016. Bernardo produce trigo y maíz, pero el imaginario popular ya le puso el apodo a Agropecuario: el sojero. 

En un fútbol que cada vez es más competitivo, el club que solo tiene diez años de vida ya llegó a la segunda división del fútbol argentino. Subió cinco categorías en tan solo seis años (hasta 2016). Jugó: la liga regional, los federales y la B Nacional. Allí tuvo un freno, pero la ilusión se mantiene. Surgido de la Liga de Casarense, Agropecuario sacó la cabeza con respecto al resto de los clubes históricos: Deportivo Casares, Atlético Casares, Argentina 78, Boca de Carlos Casares y Smith, entre otros.

Los proyectos de los clubes de barrio, de pueblo históricos se quedaron atrás de la idea cargada de un impulso económico, que arrancó Grobocopatel. Los enojos y los recelos, por supuesto, en el pueblo se mantienen. Pueblo chico, infierno grande dicen. La principal crítica pasa por los inicios. La búsqueda de una cancha, un estadio y, sobre todo, de un lugar para jugar. Después de haber jugado en la Liga Casarense, Grobocopatel le compró la plaza a Boca de Carlos Casares para poder jugar el torneo interior. Sin ganar ningún título “regional”, Agro ya disputaba -en 2013- el torneo del Interior. 

En la mayoría de los clubes del fútbol argentino, las decisiones se toman en comisión directiva. Sin embargo, las cosas parecen manejarse de otra forma en Agro. Desde que se enteró que Racing iba a ser el rival de Agropecuario en la Copa Argentina, Grobocopatel lanzó propuestas por su cuenta: ofreció la localía. No importaba si el encuentro se desarrollaba en el Cilindro de Avellaneda, el quería cumplir un sueño. Como no se pudo, Agropecuario va a salir a la cancha frente a la Academia alentando por su rival. “Gracias papá por hacerme de Racing”, lucirá en la espalda el equipo.  “Gracias por hacerme”, en primera persona. 

Desde Carlos Casares a la cancha de Racing hay 320 kilómetros. Durante años hizo largas travesías luego de haber trabajado. Salía desde su casa, recorrían la ruta y llegaban a Avelleneda. El abrazo con su padre en el Gol de Gabriel Loeschbor, un de sus recuerdos. En charla con Diario Popular, una vez, Grobocopatel lanzó: “Cuando estaba en coma, antes de que se muriera, le prometí que Racing iba a venir a casares a jugar por los puntos”. Ese sueño, de tener a la academia en el Estadio Ofelia Rosenzuaig -tal cual se llama la abuela- todavía se mantiene trunco. 

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