El hijo de un campeón del mundo con la Selección sufrió una despiadada golpiza

El hijo de un campeón del mundo con la Selección en Argentina 1978 sufrió una despiadada golpiza mientras compartía un momento con sus amigos. Los culpables de este hecho lo agredieron vilmente tanto a él como a sus compañeros luego de cruzarse en la calle y la situación estuvo muy cerca de terminar en una tragedia.

Se trata de Daniel Valencia, hijo del “Rana” Valencia, quien sobrevivió al feroz ataque y, si bien no recuerda mucho de lo que pasó, sí se basó en lo que le contaron sus allegados presentes. A su vez, el sucesor del ex futbolista que hizo gran parte de su carrera en Talleres de Córdoba, habló de la gravedad del asunto y recordó lo que sucedió con Fernando Báez Sosa en Villa Gessell en enero del 2020El joven publicó un comunicado en su cuenta de Twitter en el que dio detalles

El comunicado que publicó Daniel Valencia Jr. en su cuenta de Twitter

Bueno, ahora me tocó a mi… antes que nada lo importante es que estoy bien, que estoy vivo, y toda la mirada que esta sociedad violenta nos ha dado en recibir como consuelo de algo que pudo haber sido mucho peor. El viernes salí a con unos amigos, fuimos a un bar. Saliendo del bar iba caminando con dos amigos, intentamos cruzar la calle y un auto nos pasa bastante cerca. Mi amigo soltó un grito bastante agudo en tono de joda, para reírnos todos y así lo hicimos. Al frente estaban 2 tipos, esperando y viendo la situación, nos miraron

No tardaron en decir algo así como “¿Qué gritás puto de mierda? Seguí gritando trolo porque te vamos a matar”. Literalmente de arriba. Ante la situación y tratando de calmar los ánimos les dije, textualmente: “Eh, loco… casi me lo mata el auto recién, no lo mates vos porfa”. No me dijo nada, empezó a caminar hacia mi y en 2 segundos inesperados me metió una mano que me dejó dormido. Yo no recuerdo nada, todo lo que a continuación les cuento es relatado por mis amigos. Caí con la cabeza al borde de la vereda. 2 de mis amigos intentaron defenderme.

El otro se fue a ver como estaba. Me contó que se pusieron los ojos blancos y estuve inconsciente durante 5 minutos. Él, totalmente desesperado, tratando de conseguir un taxi para llevarme a hacerme ver, no se percató que uno de los delincuentes estos había agarrado un ladrillo. Nos tiró el ladrillo, impactó en el pecho de mi amigo y aprovecharon -cobardemente- para propinarme patadas en el piso, estando inconsciente para robarme el celular. Lo lograron. La pelea terminó porque llegaron más de mis amigos y los picantes patoteros escaparon

Reconozco estar asustado, pudo ser mucho peor, pero “por suerte” no lo fue. Me apena mucho que con todo el caso de Fernando a flor de piel aún no logremos tomar consciencia. Pensar que las cosas pueden ser distintas por 1 cm más o menos es escalofriante.

Similar Posts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *