De la ayuda de una abuela a jugar en la Conference League en una isla paradisíaca

Emiliano Callegari no puede pensar. La noticia que acaba de recibir le derriba el sueño de toda su vida. Los 20 minutos que pasa a solas llorando en la vacía pero calurosa tarde de la tribuna del ASD Imperia, un club de la división regional en Liguria, una ciudad a 120 kilómetros de Génova, norte de Italia, le devuelven muchas preguntas y una sola certeza: qué hacer ahora. Es agosto de 2018, tiene 22 años y llegó desde Argentina hace dos semanas, el presidente de la institución acaba de comunicarle que no lo van a poder fichar porque, al ser un equipo de la quinta categoría semiprofesional y al no contar con pasaporte italiano, no puede justificar un ingreso fijo al Estado, condición obligatoria para poder vivir en el país. Se ducha, desconsolado, y piensa en cómo darles la noticia a su madre y padre. O cómo no darles la novedad para que no se preocupen a la distancia. La ilusión de vivir del fútbol en Europa, que había nacido un año antes en un viaje de vacaciones junto a su madre, se esfuma de repente tras algunos días de entrenamiento y sin hablar el idioma. Se esfuma al menos por un momento.

Callegari, que hizo inferiores en Huracán y Ferro y que debutó en la primera de San Telmo con 18 años en 2015 por Copa Argentina, le comunicará la noticia a Chiara, una chica italiana que está conociendo del bar donde los jugadores del Imperia van a comer. El equipo juega en la división “Eccellenza”, donde los contratos son en negro y quedan cinco días para que cierre el mercado de pases. “Le conté a ella y a su hermano, que jugaba conmigo en el equipo, la situación y rápidamente decidieron ayudarme -cuenta Emiliano-. La familia de Chiara decide hacerme la residencia con un contrato de ´vagante´ en lo de su abuela, en donde le justificaba al país que yo ganaba 5 euros por semana. La madre de Chiara y el presidente del club me dijeron que esa era la solución y, por suerte, se cerró de buena manera. De ver a una chica en la playa terminé viviendo con ella por un tema de fútbol. Cosas del destino”.

Un mes después de estar al borde de quedarse sin nada, Emiliano debuta en el Imperia, como defensor central, posición que ocupa desde siempre. Es diciembre, gracias a sus buenas actuaciones le llega la posibilidad de ir a un club de una categoría superior. El Borgaro Novis, institución del estado de Piemonte, a 12 kilómetros de Torino, es el nuevo destino: “En Serie D ya se firma un acuerdo económico. Tenés un dinero en blanco, que se puede denunciar si no lo cobras. En ese momento ya hablaba más italiano y mi relación con Chiara seguía creciendo”, confiesa Callegari. “La experiencia fue muy buena. Aunque no pudimos zafar del descenso, era la posibilidad de crecer física y deportivamente, la oportunidad de conocer una ciudad nueva. Todo me entusiasmaba”, reconoce. Terminada la temporada futbolística en mayo, decide volver a Argentina solo para rescindir su contrato con San Telmo y regresar a Italia.

Su foco permanece inmutable. Seguir creciendo y mejorando, para, una vez más, escalar otra categoría y llegar a la Serie C. El siguiente paso es el Ducato Spoleto, institución de la zona Umbria, a 650 kilómetros de Torino. Pero otra vez, tiene que tomar carrera para despegar: el club disputa la quinta categoría italiana, juega de agosto de 2019 a marzo de 2020, momento en el que irrumpe una pandemia denominada Covid-19. “Se corta la temporada y volvimos a la casa de Chiara, en Liguria. Estuve entrenando muy fuerte en el garage durante dos meses. No tenía ninguna propuesta de ningún club y empecé a impacientarme -detalla Calegari-. Hasta que, en julio, surgió una posibilidad a través de un amigo mío, Victor Gómez, de ir a Insieme Formia. Mostró mi video y gusté. A los pocos días estaba yendo en tren a firmar”. El Insieme disputa una de las 9 zonas que tiene la Serie D, en la que cada una cuenta con 20 equipos. “No podía creer que un equipo de esa división me fuera a fichar. El equipo tuvo un muy buen año, y solo jugué 8 partidos porque me surgió la posibilidad de ir a jugar a Malta, oferta que no podía rechazar”.

Malta es un archipiélago ubicado en el Mediterráneo, con paradisíacas playas que le dan vuelta a los 316 kilómetros cuadrados de superficie, con poco más de 500.000 habitantes, y a 93 kilómetros de Sicilia, Italia. Allí, donde el idioma oficial es el inglés, pero también se habla italiano y un árabe mezclado con otras lenguas, es el nuevo lugar de Callegari. Es diciembre de 2020, al oriundo de Parque Patricios le llega la oportunidad de expandir su experiencia gracias a que un entrenador italiano le recomienda a su hermano, Giovanni Tedesco, un exjugador italiano con mucha experiencia a cargo del club Sirens FC, que lo fiche sin dudarlo. “Era la oportunidad de ir por un paso más, una liga profesional. Fue un proceso de cambio, pero me entusiasmó también porque me gusta aprender idiomas. A nivel personal me fue muy bien, el fútbol era más rápido. Nos salvamos del descenso y tuve un buen rendimiento durante el medio campeonato que disputé”, revela Callegari. Finalizada su primera temporada en Malta, regresa a Liguria, a la casa de su novia, Chiara, quien ya lo acompaña a cualquier lugar donde vaya a jugar. 

Su contrato con Sirens termina y la única posibilidad a mano es ir a probarse a un club de Albania, al que reconoce orgulloso no haber quedado. Para diciembre de 2021, su valor en Transfermarkt, un sitio web con las cotizaciones de jugadores de todo el mundo, aumenta de 50.000 euros a 200.000. El teléfono suena y, para su sorpresa, es un agente argentino que le ofrece iniciar contactos con el Floriana FC, club que posee más títulos en Malta junto a Sliema Wanderers, que está interesado en contratarlo: “Enseguida dije que me interesaba porque es un club grande del país. Bajaron la oferta y firmé por dos años y con opción a uno más. Con Chiara nos instalamos al sur, en la ciudad de Marsaskala”, comenta Callegari. “Llegué a mitad de temporada. Me puse bien físicamente y debuté en el tercer partido, contra Valeta, el clásico. Había cuatro argentinos en el equipo y conformamos un plantel muy unido con el correr de los partidos”.

El objetivo de Floriana es salvarse del descenso, el de Callegari, con 26 años, mostrar que puede rendir en una institución de renombre y que exige más que sus experiencias anteriores. En la Premier League de Malta participan 12 equipos y los partidos se juegan en solo dos estadios del país: los primeros 6 clasifican a la zona campeonato y, los 6 restantes, disputan una competición por no descender. El campeón del torneo, saca pasaje directo a la UEFA Conference League, la tercera competencia en importancia de Europa a nivel internacional. “La segunda ronda fue muy buena, llegamos a descontarle 9 puntos a Hibernian FC, el puntero. Incluso, en un momento, quedamos primeros pero Hibernian terminó siendo campeón, tres puntos sobre nosotros. Los hinchas estaban enloquecidos con nuestra campaña, jugábamos con 6 mil personas en el estadio que, para un lugar así, no es poco”.

La gloria está más cerca de lo que puede imaginar. La oportunidad de ser campeón por primera vez en el mundo profesional no se desvanece, aún queda la FA Trophy, un símil Copa Argentina que otorga un premio de mucha valía al vencedor. “Cuando vi al equipo supe que estábamos para algo más que pelear por el descenso. Por eso, cuando peleamos el campeonato, sabía que la Copa Trophy era alcanzable. Y así fue: ganamos los 5 partidos a eliminación directa. Salimos campeones luego de ganarle a Valeta y eso nos dio la clasificación a Conference League 2022/2023”, manifiesta Emiliano. Además del premio de la clasificación a un torneo internacional, el presidente de Floriana les promete un dinero extra en caso de obtener el trofeo. Y termina cumpliendo.

El sueño llega más temprano de lo que imaginaba Emiliano. En los cuatros años que pasaron desde su llegada a Italia, con una noticia que casi determina su rumbo, la vida le puso enfrente lo que tanto anhelaba: esperar un sorteo de un partido de UEFA en el que estará presente. “Saber que voy a jugar un torneo internacional es precioso. Si miro hacia atrás no me lo creo: estaba en Argentina sin jugar, me fui a las divisiones bajas de Italia, el salto a la primera de Malta, y de un día para otro llego a un club con el que gano un campeonato y estoy a pocos días de saber contra qué equipo voy a jugar un torneo internacional. Con la posibilidad de tener un rival como Manchester United. Soñar no cuesta nada”, expresa Emiliano. Ya en La Valeta, capital de Malta, a 1630 kilómetros de Imperia, de esa tribuna vacía en la que lloró de manera desconsolada, Callegari tiene un mensaje para decirle a aquel joven que casi se le desmorona su sueño: “Al Emiliano de 2018, le diría ´gracias por no rendirte´. Que el éxito es una suma de varias cosas: no es ser campeón, es ser buena persona, devolverle a la gente todo lo que te dio. Lograr un grupo de amigos en un equipo, que entre mi novia a la cancha a darme un beso y que haga una videollamada con mis padres. Eso es éxito”. 

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